sophie-simmons

“Anoche fui a una típica cena en Beverly Hills con mi madre; fue una reservación con 8-10 personas en el BHills Hot Spot. He estado en reuniones así antes y por lo general soy la más joven del grupo, por ello soy la más ‘mente abierta’ de todos, junto con mi madre.

La cena comenzó con la típica plática ególatra de preguntas y comparaciones como ‘¿a dónde fuiste el verano?’ a lo que respondí ‘¿Qué no es siempre verano en California?’

Puedo lidiar con esa clase de platicas. Mi familia es humilde y agradecida, pero estamos rodeados de personas que creen merecer lo que poseen, que no se trata de simple suerte… Lo que claramente es una locura. Nosotros somos increíblemente afortunados y trabajadores, pero tomar esto por sentado es un gran error. De cualquier forma, esta cena cada vez se ponía peor.

Los dos hombres a mi izquierda comenzaron a hablar de sus compras en el supermercado…

-‘¿Dónde compran sus víveres?’ Nos preguntaron a mi madre y a mi.

-‘No estoy segura, supongo que depende de donde me encuentro ese día y de lo que necesito.’ Dijo mi madre.

-‘¿Dónde compran el huevo?’ Los hombres.

-‘Ehhh… ¿Dónde sea?’ respondimos nosotras

‘Bien, ¿Dónde exprimen sus melones?’ dijeron los hombres que mencioné, sentados junto a sus esposas mayores de 20 años.

No podía creer que dijeran esto en la mesa, descaradamente y esperando ser aplaudidos por tal comentario. Acabábamos de conocer a estos hombres, fuimos a comer, no a ser acosadas sexualmente o a hacer bromas estúpidas.

‘¿Dónde ching*** compras?’ dijo mi madre, realmente molesta ya.
‘Los hombres no hacemos el súper, mi esposa lo hace…’ dijo el menor de los hombres.

‘¿Vienes del pasado?’ dije, adorando mi referencia de ‘IT Crowd’ (serie de TV).

‘¿Cuándo han visto a un hombre hacer el súper?’ preguntaron.

‘Quizás en los 40’s y 50’s o tal vez antes pero, cuál es el caso ahora? Estoy segura que en los 50’s algunos hombres lo hacían’. Dije

Entonces vino el golpe, ‘¡Oh, entonces usted es sexista!’ No hubo ninguna refutación.

Los hombres parecieron divertirse. Estoy segura que no podían definir el sexismo, el feminismo o el clasismo.

En este punto, mi madre y yo dejamos de hablar a todo ese lado de lamesa. Pero los hombres no dejaron de hacerlo. Comenzaron a murmurar entre ellos, mirando descaradamente a mis pechos y haciendo gestos obscenos. Los escuché decir cosas como ‘Me pregunto que le gustará hacer al inicio, jajaja…’

Nota, las esposas de estos hombres estaban calladas y sonriendo todo el tiempo, solo murmurando cosas como ‘Oh, él es muy gracioso’. Obviamente aprobando sus comentarios. La única vez que abrieron la boca fue para que sus maridos se levantaran con ellas de la mesa.

Sin más que decir y cansadas de ser el blanco de las miradas de estos hombres, mi madre y yo nos fuimos.

Esa noche me di cuenta que no quiero ser objeto de algo así nunca más, regresé a casa temblando y sintiéndome insegura. ¿Cómo nadie en la mesa más que mi madre pudo darse cuenta de que ahí había un problema? ¿Cómo puedes habárse así auna mujer en público sin mayor problema? ¿Por qué nadie nos defendió o intercedió por nosotras? Por fortuna nos teníamos la una a la otra.

Lo más importante, no quiero ser el tipo de esposa o compañera que tiene demasiado miedo para decir algo. Estas mujeres, forradas en diamantes, sentadas calladamente, tomando vino, completamente ‘fabricadas’ de pies a cabeza, hablando sólo de chismes y de aditamentos para el cabello, elogiando el mal comportamiento de sus hombres, viviendo como en otra era… Estaban atrapadas en un tiempo en el que las mujeres no podían hablar a sus esposos o compañeros con libertad. Conocí a estas mujeres fuera de esta cena, lejos de sus maridos y eran distintas, mujeres fuertes e inteligentes. Pero de repente, frente a ellos eran mansas y tranquilas.

Si esa es la vida que quieres, te apoyo, pero personalmente, nunca quiero estar en una situación en la que tenga que aplaudir lo que hace mi compañeros, en la película de nuestra vida. Crecí en un hogar en el que la opinión de mi madre fue tomada en cuenta por igual y a veces más que la de mi padre. Crecí con mujeres fuertes, trabajadoras, educadas, con opinión y poder. Mi padres, ambos fueron líderes.

Creo que recientemente lo dijo muy bien Tina Fey, en estos días, el PODER para las mujeres significa que ‘sabes que serás escuchada’. No necesariamente te obedecida, pero si escuchada.
Esto obviamente no es el final de la meta. El propósito es ser escuchada, considerada, tomada en serio y, cuando se esté en lo correcto, obedecida. Para la mujer, creo que el poder tiene que empezar con decir ‘¡NO!’.

NO a las cosas que no quieras hacer, NO a las cosas en las que no estés de acuerdo.

Este es el poder que siempre he sentido tener. El poder de decir ‘NO’ para defenderme y ser escuchada, quizás no obedecida, pero si escuchada. Estor segura (o mejor dicho, espero) no haber sido la única persona en enfrentar a estos hombres en la cena, pero estoy segura que no lo esperaban de alguien tan joven. Somos el futuro del poder. Es nuestra responsabilidad impulsar a otras mujeres a hablar también.

Espero que al verme hablar y señalar algo tan obvio como el acoso sexual y sexismo que hubo en la cena, estas mujeres sientan que pueden hablar a sus compañeros honestamente, ya sea en casa o en público.

‘Sentir que puedes hablar sin repercusiones negativas es una importante forma de poder, que puede ayudarte a impulsar a alguien más’, dice Tina Fey. ‘Yo tengo ese poder y prometo ayudar a otras mujeres a tenerlo también’.”

Sophie Tweed-Simmons

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